La convocatoria a asamblea de accionistas es un tema relevante y esencial para la buena gestión de cualquier sociedad. Como abogado, es fundamental que tanto los accionistas como los administradores estén al tanto de los requisitos legales, el procedimiento correcto y las implicancias que pueden derivarse de una convocatoria bien o mal realizada. En este artículo, exploraremos en detalle el contenido y la forma de la convocatoria, así como la importancia de la publicidad y los efectos de una mala ejecución.
Este artículo está relacionado con el que trata de la obligatoriedad de las decisiones de la asamblea
El contenido de la convocatoria es crucial para garantizar que todos los
accionistas estén informados sobre el evento y puedan ejercer sus derechos en
la asamblea. A continuación, desglosamos los elementos clave que deben estar
presentes en cualquier convocatoria a asamblea, según lo estipulado por la ley:
La convocatoria debe empezar por una clara declaración de la decisión de
convocar la asamblea, especificando quién es el órgano o autoridad responsable
de dicha convocatoria. Esto garantiza transparencia y claridad sobre quién está
liderando el proceso.
Es importante especificar la naturaleza de la asamblea –ya sea
ordinaria, extraordinaria o especial– de manera que los accionistas comprendan
la razón y el contexto de la reunión. Cada uno de estos tipos de asambleas
tiene diferentes focos de atención y requisitos procedimentales.
La convocatoria debe indicar claramente el día y la hora en que se
llevará a cabo la asamblea. Esto es esencial para que los accionistas puedan
organizar su asistencia y participar activamente en las deliberaciones.
El lugar donde se celebrará la asamblea también debe ser especificado y
debe encontrarse dentro de la jurisdicción del domicilio de la sociedad. Esto
no solo es una cuestión de cumplimiento legal, sino que también facilita la
logística de la reunión.
La convocatoria debe aclarar si se trata de una primera o segunda
convocatoria o si ambas se realizan simultáneamente. Es fundamental brindar
detalles sobre la hora y el lugar para cada una de estas convocatorias,
proporcionando a los accionistas toda la información necesaria para su
participación.
El orden del día debe incluir los temas que se tratarán en la asamblea.
Este punto es fundamental, ya que permite a los accionistas prepararse con
antelación y conocer los asuntos a debatir.
Si el estatuto de la sociedad estipula requisitos específicos para la
asistencia o el registro de los accionistas, estos deben ser mencionados en la
convocatoria para evitar inconvenientes y garantizar que el proceso se realice
de manera ordenada.
Finalmente, la convocatoria debe incluir cualquier otro dato que sea
necesario para que los accionistas puedan asistir y ejercer sus derechos de
manera efectiva.
La forma en que se realiza la convocatoria es tan importante como su
contenido. Dado que los accionistas no siempre tienen un conocimiento
sistemático sobre las decisiones de los órganos de gobierno, es imprescindible
que se comunique claramente la convocatoria.
Cuando un órgano –como el directorio, la sindicatura o el consejo de
vigilancia– decide convocar a una asamblea, debe comunicarlo de manera directa
y clara a los accionistas. Debe asegurarse de que la resolución de convocatoria
incluya todos los elementos mencionados anteriormente para garantizar su
validez.
La ley prescribe que la convocatoria debe ser publicitada a través de
edictos. Esto es especialmente relevante en casos donde las acciones se emiten
al portador y la sociedad puede no conocer la identidad ni los domicilios de
los accionistas.
Desde la sanción de la ley 24.587, que impuso la nominatividad de las
acciones, se ha hecho cada vez más evidente la necesidad de mejorar el régimen
de comunicación respecto a las asambleas. Aunque no se ha implementado
completamente, sería ideal que las sociedades pudieran comunicar la celebración
de la asamblea a sus accionistas a través de notificaciones directas al último
domicilio registrado en el Libro de Registro de Acciones.
A pesar de la falta de reforma en el régimen legal, se mantiene el
sistema de publicidad ficta. Esto implica que la convocatoria debe ser
publicada en el Boletín Oficial, para el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, y en diarios de amplia circulación, por cinco días, pero con un mínimo de diez y un máximo de treinta días.
La publicación de la convocatoria debe incluir:
·
La identificación de la denominación social de la sociedad: Esto
garantiza que los accionistas puedan fácilmente identificar a qué empresa se
refiere la convocatoria.
·
Fecha, hora y lugar de la reunión: Este es
un aspecto crítico, ya que sin esta información, los accionistas no podrán
asistir.
·
Orden del día: Como se mencionó anteriormente,
esto permite a los accionistas prepararse y conocer los temas a tratar.
·
Requisitos especiales: Cualquier condición particular
que el estatuto exija para que los accionistas puedan asistir a la asamblea
debe ser mencionada, asegurando la transparencia y el acceso democrático a la
participación.
Una falta en la publicidad o en los requisitos formales puede llevar a que la asamblea se considere nula. Es importante destacar que esta nulidad es de carácter relativo, lo que significa que si todos los accionistas con derecho a voto asisten y aceptan las decisiones tomadas por unanimidad, el defecto puede ser purgado.
Sin embargo, existe un matiz en el caso de defectos en la materialización de la publicidad. En tales circunstancias, solo los accionistas ausentes pueden impugnar la validez de la asamblea, salvo que los accionistas presentes también planteen su impugnación en el momento de la reunión. Esto destaca la importancia de seguir los procedimientos adecuados y mantener a todos los accionistas informados e involucrados.
La claridad y transparencia en el proceso de convocatoria no solo son obligaciones legales; también son aspectos esenciales que fomentan la confianza entre los accionistas y la administración de la sociedad. Cuando la convocatoria se lleva a cabo de manera efectiva, se fortalece la buena gobernanza, lo que puede influir positivamente en la percepción de la empresa por parte de inversores y otras partes interesadas.
Además, una buena práctica en la convocatoria puede ayudar a prevenir conflictos y malentendidos entre los accionistas. La gestión adecuada de la comunicación no solo cierta el cumplimiento legal, sino que también mejora la relación entre los accionistas y los órganos de gobierno, asegurando que todos estén alineados en sus objetivos y expectativas.
Para facilitar un proceso de convocatoria exitoso, aquí hay algunas recomendaciones que los órganos de gobierno deben considerar:
Asegúrate de cumplir con los plazos establecidos por la ley para la convocatoria. Esto incluye el tiempo mínimo de anticipación para la publicación.
Redacta la convocatoria de manera clara y precisa. Evita el uso de jerga legal que pueda dificultar la comprensión de los accionistas. La claridad en la redacción ayuda a todos los involucrados a entender sus derechos y obligaciones.
Siempre que sea posible, fomenta la participación de los accionistas en la asamblea. Proporcionar información relevante con antelación y permitir preguntas o comentarios puede aumentar la participación y la satisfacción general.
Mantén un registro detallado de los asistentes a la asamblea. Esto no solo es útil para cumplir con los requisitos legales, sino que también permite a la sociedad tener un control claro de quiénes son los accionistas que participan en las decisiones y votaciones.
La convocatoria a asamblea de accionistas es un proceso que, si bien puede parecer técnico, es fundamental para el buen funcionamiento de una sociedad. La adecuada preparación y ejecución de estos procedimientos no solo cumplen con los requisitos legales, sino que también construyen un ambiente de confianza y colaboración entre todos los accionistas.
Como abogado, recomiendo encarecidamente a los administradores y directores de empresas que inviertan tiempo y recursos en comprender y aplicar correctamente estos principios. Una buena gestión de la convocatoria a asambleas puede ser la clave para un gobierno corporativo efectivo y una relación armoniosa entre accionistas y directivos.
Entender y cumplir con la legislación vigente no solo protegerá a la empresa de posibles impugnaciones, sino que, a la larga, fomentará una cultura organizacional de transparencia y participación que beneficiará a todos los involucrados.
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