Como abogado con experiencia en derecho societario, uno de los temas que frecuentemente abordamos en nuestras consultas es la formalidad y la regulación de las asambleas en las sociedades anónimas. Dentro de este marco, es crucial entender la importancia del “libro de registro de asistencia a asambleas”, conocido en algunos contextos como “libro de depósito de acciones y registro de asistencia a asambleas”. Este documento no solo cumple con las disposiciones legales establecidas en el derogado Código de Comercio y la ley 19.550, sino que también es fundamental para garantizar la transparencia y la legitimidad de las decisiones tomadas en estos encuentros.
Este artículo está relacionado con el que trata de la obligatoriedad de las decisiones de la asamblea
El libro de registro de asistencia es un documento que las sociedades
anónimas deben mantener y rubricar, donde se registran de manera formal los
depósitos de acciones y la asistencia de los accionistas a las asambleas. Esto
incluye información detallada sobre los accionistas presentes, la cantidad de
acciones que representan, la numeración de las mismas, y los votos que poseen.
Este registro no sólo es un requisito legal, sino que también actúa como un
mecanismo de control para validar la legitimidad de las decisiones tomadas
durante las asambleas.
El principal objetivo de este libro es asegurar que exista una
documentación clara sobre quiénes son los accionistas que han solicitado
participar en las reuniones del órgano de gobierno y también aquellos que
efectivamente asisten y votan durante la asamblea. La cita a la asamblea, junto
con el cierre del registro de asistencia, sella el marco en el cual los
derechos de los accionistas son ejercidos, determinando el quórum necesario y
el régimen de mayorías en la toma de decisiones.
Un aspecto fundamental es que el registro de asistencia debe ser cerrado
tres días hábiles antes de la celebración de la asamblea. Durante este período,
la sociedad tiene la oportunidad de verificar la legitimación de los accionistas
que desean participar. Este cierre, que debe ser certificado por el presidente
del directorio y el síndico, garantiza que, en principio, solo aquellos
accionistas que han cumplido con las formalidades puedan ejercer su derecho de
voto, manteniendo así la integridad del procedimiento asambleario.
Por otro lado, al
inicio de la asamblea, se debe registrar a los accionistas que se encuentran
verdaderamente presentes. Es común que algunos accionistas, aunque hayan
previamente manifestado su intención de asistir, no se presenten. Este registro
es crucial para determinar el quórum necesario para la validez de las
decisiones que se tomen.
Los accionistas pueden enfrentarse a situaciones en las que no
comuniquen su decisión de asistir a la asamblea a tiempo. En estos casos, la
asamblea, bajo la dirección del presidente, puede tomar diversas decisiones. Si
un accionista se presenta sin haber comunicado su asistencia, puede ser
admitido en la reunión si la totalidad del capital social está presente y todos
los votos presentes así lo deciden.
En caso de que la
comunicación haya sido tardía, la asamblea puede aceptar su participación, pero
esta vez requerirá una mayoría absoluta de los votos presentes. Esto resalta un
principio clave: el trato equitativo y la consideración de todos los
accionistas, garantizando que se respete el derecho de los mismos a participar
en los asuntos de la sociedad.
Si un accionista ha enviado su comunicación en tiempo y forma, pero no
se encuentra registrado en el libro, esta situación plantea otro desafío. En
este caso, el accionista tiene el derecho de exigir la inclusión de su
participación en la asamblea. Si la sociedad no ha registrado su solicitud a
pesar de haberla recibido correctamente, el accionista puede presentar la
constancia de su comunicación y puede exigir una explicación por parte del
presidente sobre la omisión del registro.
Esta situación es
crucial, ya que la falta de registro no debe ser un obstáculo para la
participación del accionista, siempre y cuando haya cumplido con los
procedimientos establecidos. Asimismo, si hay razones válidas que impidan su
participación, deberá ser informado y se le presentará la documentación que
acredite su estado en relación con las acciones.
El contexto se complica un poco más para las sociedades constituidas en
el extranjero que desean participar en asambleas de sociedades locales. Para
estos casos, es fundamental que la sociedad extranjera esté registrada en el
Registro Público de Comercio de acuerdo a la ley. La solicitud de participación
debe ser firmada por un representante oficial, garantizando así que se cumplan
todas las normativas pertinentes para evitar problemas legales en la validación
de su voto.
Una consideración crítica
relacionada con el registro de asistencia es el bloqueo de transferencias de
acciones. Una vez que un accionista ha registrado su solicitud
de concurrencia a la asamblea y/o ha depositado sus acciones, estas quedarán
bloqueadas hasta que se lleve a cabo la asamblea. Esto significa que el titular
no puede disponer de sus acciones (ya sea vendiéndolas o transfiriéndolas)
durante el periodo previo a la asamblea.
El propósito detrás de esta normativa es prevenir situaciones que podrían comprometer la integridad de la asamblea. Si se permitiera la transferencia de acciones en este periodo, podría ocurrir que quienes asisten a la asamblea como accionistas ya no fueran los propietarios legítimos de las acciones, lo cual podría dar lugar a decisiones ilegítimas o controversiales. El artículo 238 de la ley 19.550 es claro en este aspecto, protegiendo así tanto el derecho de los accionistas como la estabilidad del proceso de toma de decisiones en las asambleas.
El libro de registro de asistencia a asambleas no es un mero requisito formal; es una herramienta esencial para la organización y legitimación de las decisiones en las sociedades anónimas. Su correcta implementación afecta directamente la transparencia y la legalidad de los actos asamblearios, asegurando que todos los accionistas tengan voz y voto en los asuntos que les conciernen.
Es fundamental que las sociedades comprendan la importancia de mantener este libro actualizado y en orden, cumpliendo con los plazos de cierre establecidos. Igualmente, los accionistas deben estar al tanto de sus derechos y de las obligaciones que tienen en relación con la formalización de su participación en las asambleas.
Para los accionistas, tener claridad sobre el proceso de registro y asistencia es crucial. A continuación, se enumeran algunas recomendaciones clave:
1.
Notifiquen su intención de asistir con anticipación: Para evitar cualquier inconveniente, es
fundamental que los accionistas comuniquen su intención de asistir a la asamblea con suficiente tiempo de antelación.
2.
Verifiquen el registro: Antes de la celebración de la asamblea, los accionistas deben
verificar que su nombre figure correctamente en el libro de asistencia. Esto les garantizará su derecho a participar y votar.
3.
Conservación de la documentación: Mantener una copia de la comunicación enviada a la sociedad como prueba puede ser invaluable en situaciones en las que surja un conflicto sobre
la participación.
4.
Comprender sus derechos: Los accionistas deben estar informados sobre sus derechos
relacionados con la participación en las asambleas y las consecuencias de no cumplir con ellos.
5.
Colaboración y comunicación: Es aconsejable que los accionistas se mantengan en contacto entre ellos y con los directivos de la empresa para abordar cualquier duda o
inquietud sobre el procedimiento asambleario.
El manejo del libro de registro de asistencia a asambleas no solo es una obligación legal, sino también un pilar de la buena gobernanza corporativa. Promueve la confianza entre los accionistas, la transparencia en las decisiones y la correcta representación de los intereses de todos los involucrados. Aunque los procesos administrativos pueden parecer engorrosos, su rigor aporta grandes beneficios al bienestar de la sociedad anónima.
Para cualquier sociedad, desde startups hasta grandes corporaciones, la importancia de llevar un registro meticuloso no puede subestimarse. Un libro de asistencia bien llevado no solo ayuda a cumplir con la normativa vigente, sino que también fortalece la estructura de la gobernanza empresarial, fomentando un ambiente donde se respetan los derechos de todos los accionistas.
Como abogado, es nuestra responsabilidad asesorar a las sociedades y sus miembros sobre la importancia y el cumplimiento de estas regulaciones, contribuyendo así a la creación de un entorno corporativo más sólido y confiable.
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