El Balance General del Ejercicio Según la Ley General de Sociedades 19.550

En el marco de la normativa vigente en la República Argentina, el balance general es una herramienta esencial de la contabilidad y de la administración societaria. Se trata de un documento técnico y legalmente exigido, cuyo cumplimiento no solo se relaciona con obligaciones formales, sino también con la transparencia, la responsabilidad y la información en la gestión empresarial. En este artículo, desarrollado desde la mirada de un abogado, abordaremos de manera clara y accesible qué es el balance general, qué debe contener, cómo debe presentarse y cuál es su relevancia dentro del funcionamiento de las sociedades comerciales.

hablamos del balance general que los socios aprobarán o impugnaran

¿Qué es el balance general?

El balance general es un estado contable que refleja la situación patrimonial de una sociedad a una fecha determinada. Se lo conoce también como estado de situación patrimonial y, junto con el estado de resultados, constituye el mínimo de información contable que deben presentar las empresas conforme a lo establecido por el artículo 326 del Código Civil y Comercial de la Nación.

A diferencia de otros documentos, el balance no expresa una decisión ni una manifestación de voluntad: no es un contrato ni una declaración unilateral. Es, más bien, una fotografía estática que permite conocer el estado económico y financiero de la sociedad en un momento determinado. En palabras del jurista Fontanarrosa, el balance es una “relación ordenada, un cuadro sintético, resumen del inventario”, y en términos del economista Pietro Onida, es un “sistema de valores constituido por dos partes: el estado de activo y pasivo y la cuenta de ganancias y pérdidas”.

¿Cuál es la función del balance general?

El balance cumple múltiples funciones. Su objetivo primario es suministrar información relevante y confiable a todas las personas interesadas en la marcha de la empresa: los socios o accionistas, los administradores, los acreedores, el Estado y los organismos de contralor. Permite conocer, entre otros aspectos:

  • La composición del activo y del pasivo de la empresa.
  • Su grado de solvencia, es decir, la capacidad para hacer frente a sus obligaciones.
  • Su liquidez, entendida como la disponibilidad de recursos líquidos para responder a necesidades inmediatas.
  • Su estructura de financiamiento y la evolución patrimonial a lo largo del tiempo.

La ley exige la elaboración del balance anual para que sea sometido a la deliberación de los órganos sociales. Sin embargo, la aprobación del balance por parte de la asamblea implica una mera toma de conocimiento, necesaria para resolver sobre la distribución de utilidades, pero sin que ello signifique convalidar sus contenidos de forma absoluta o transformarlo en una decisión jurídica vinculante.

Principios esenciales del balance

Tanto el Código Civil y Comercial como la ley 19.550 de Sociedades Comerciales y las prácticas contables reconocidas establecen principios fundamentales para la elaboración del balance. Entre ellos se destacan:

1. Claridad:
El balance debe estar redactado de manera comprensible y ordenada. Esto no significa que deba estar al alcance de cualquier persona sin conocimientos técnicos, pero sí que debe adecuarse a las normas contables habituales y presentar la información en términos accesibles para quienes estén familiarizados con el ámbito comercial y financiero.

2. Veracidad y exactitud:
El balance no puede contener datos falsos, engañosos ni omisiones relevantes. Debe expresar con la mayor fidelidad posible los valores reales de los activos y pasivos de la empresa. Este principio es recogido expresamente por el artículo 51 de la ley 19.550, que impone a los administradores el deber de lealtad y diligencia, así como el de brindar información veraz.

3. Uniformidad de criterios de valoración:
La coherencia en la aplicación de criterios contables a lo largo del tiempo es esencial para poder comparar balances de distintos ejercicios. Esto permite identificar tendencias, evolución positiva o negativa del negocio y tomar decisiones fundadas sobre esa base. El principio de uniformidad también está vinculado con la confiabilidad y transparencia del sistema contable.

Requisitos técnicos y formales de la contabilidad

El artículo 325 del Código Civil y Comercial establece parámetros técnicos que debe cumplir la contabilidad de cualquier empresa para que sus registros y estados contables, entre ellos el balance, sean válidos. Dichos parámetros son:

  • Cronología: los asientos contables deben estar registrados en orden temporal, permitiendo un seguimiento de la actividad.
  • Actualización: los registros deben estar al día. La contabilidad desactualizada impide evaluar correctamente la situación patrimonial.
  • Salvedad de correcciones: cualquier corrección debe quedar claramente identificada, a fin de preservar la trazabilidad y la confiabilidad de los datos.
  • Unidad de idioma y de moneda: los registros deben estar redactados en idioma nacional y utilizar la moneda nacional, para garantizar uniformidad y comprensión.

¿Qué debe contener el balance general?

El artículo 63 de la ley 19.550 detalla exhaustivamente los rubros que deben informarse en el balance general. La información se organiza en tres grandes categorías: activo, pasivo y cuentas de orden. A continuación, explicamos brevemente qué comprende cada una.

1. Activo

El activo representa los bienes y derechos que posee la sociedad. Debe incluirse:

  • Efectivo en caja, bancos y valores líquidos.
  • Créditos de la sociedad, identificando aquellos con empresas vinculadas, los litigiosos y los que requieren previsiones por riesgo de incobrabilidad.
  • Bienes de cambio, detallando materias primas, productos en elaboración y terminados, mercaderías de reventa, etc.
  • Inversiones, discriminando las cotizadas en bolsa y las participaciones societarias.
  • Bienes de uso y bienes inmateriales, informando sus amortizaciones.
  • Gastos devengados que correspondan a ejercicios futuros.
  • Cualquier otro rubro que, por su naturaleza, deba clasificarse como activo.

2. Pasivo

El pasivo refleja las deudas y obligaciones de la sociedad. Se distingue entre:

  • Deudas comerciales, bancarias, financieras, con organismos fiscales y previsionales, con empresas vinculadas, y otras obligaciones documentadas o garantizadas.
  • Previsiones por contingencias.
  • Ingresos percibidos por adelantado.
  • Capital social y reservas.
  • Utilidades o pérdidas de ejercicios anteriores.
  • Otros rubros relacionados con el patrimonio neto o con pasivos hacia terceros.

3. Cuentas de orden

Se deben mencionar también los bienes en depósito, avales otorgados, garantías, documentos descontados y cualquier otra información relevante que no impacte directamente en el activo o pasivo, pero que tenga efecto en la interpretación contable de la situación.

Presentación del balance: exigencias legales

La ley establece, además, criterios específicos para la presentación del balance:

  • Deben distinguirse claramente el activo corriente (a corto plazo) del no corriente (a largo plazo), y lo mismo respecto del pasivo.
  • Deben identificarse derechos y obligaciones documentados o garantizados.
  • Los activos y pasivos en moneda extranjera deben presentarse por separado.
  • Está prohibida la compensación de partidas entre sí, para evitar ocultar información relevante.

La memoria del directorio y los anexos

En el caso de sociedades por acciones, el balance debe estar acompañado por una memoria redactada por el directorio, en la cual se analiza la gestión realizada, los resultados obtenidos y las perspectivas del negocio. Además, pueden agregarse anexos con detalles adicionales, esquemas gráficos y comparaciones con ejercicios anteriores que complementen y faciliten la comprensión del estado contable.

El valor del balance para terceros

El balance general no solo cumple una función interna. También es una herramienta de rendición de cuentas hacia afuera de la sociedad. Acreedores, inversores, entidades financieras, organismos de contralor y el Estado acceden al balance para evaluar la salud económica de la empresa. Por eso, su confección debe hacerse con la máxima responsabilidad, transparencia y apego a las normas legales y contables.

Conclusión

El balance general que debe elaborar la administración de las sociedades comerciales no es un mero trámite. Se trata de una obligación legal con un profundo contenido económico, financiero y jurídico. Refleja el estado de salud de la empresa y es indispensable para la toma de decisiones y la evaluación del desempeño. Desde el punto de vista jurídico, constituye un instrumento central de transparencia, responsabilidad y gobierno corporativo. Por eso, su elaboración debe ser confiable, clara y ajustada a los principios legales y técnicos que rigen la materia. La correcta gestión contable es una pieza clave para el buen funcionamiento de cualquier sociedad comercial.

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