Uno de los documentos fundamentales en el mundo contable y societario es, sin duda, el Estado de Resultados, también conocido como Estado de Ganancias y Pérdidas. Este estado contable refleja, de manera estructurada y comprensible, los ingresos y egresos de una sociedad en un periodo determinado, permitiendo identificar con claridad si la empresa ha generado utilidades o, por el contrario, ha sufrido pérdidas. Desde la óptica legal y práctica, su correcta elaboración y análisis es esencial para la toma de decisiones estratégicas, la gestión responsable de los negocios y el cumplimiento de los deberes legales de los administradores.
En este artículo, vamos a desglosar qué es el Estado de Resultados, cuál es su función, cómo se estructura, qué exige la ley en Argentina, y por qué debe ser comprendido y monitoreado de forma regular por quienes integran o se relacionan con una sociedad.
El Estado de Resultados es un informe contable
que expone de forma detallada los
ingresos obtenidos y los gastos incurridos durante un ejercicio económico,
es decir, en un periodo concreto. Su finalidad es mostrar el resultado neto del
período: una utilidad (ganancia) o una pérdida.
Este documento contable no solo mide el
desempeño económico de una sociedad en un momento determinado, sino que se
transforma en una herramienta de
evaluación estratégica y financiera. En efecto, permite analizar qué
tan eficientemente la empresa genera ingresos a partir de sus operaciones y
cómo estos ingresos se ven afectados por los gastos relacionados a su
actividad.
Como abogado, suelo explicar a los clientes
que este estado representa una especie de “termómetro” de la salud económica de
la sociedad. Su correcta interpretación es clave para tomar decisiones como
invertir, ampliar operaciones, reducir gastos, evaluar el desempeño de la
administración e, incluso, definir una política de distribución de utilidades.
El objeto
principal del Estado de Resultados es medir los logros alcanzados y
los esfuerzos realizados por la sociedad durante el ejercicio económico. Cuando
este estado se analiza en conjunto con el resto de los estados financieros
—como el balance general, el estado de evolución del patrimonio neto y el
estado de flujo de efectivo— proporciona un panorama completo de la situación
de la empresa.
Los usuarios del Estado de Resultados pueden:
1.
Evaluar la
rentabilidad: Determinar si la sociedad está generando rendimientos
sobre el capital invertido.
2.
Estimar el
potencial de crédito: Conocer la capacidad de pago de la sociedad
frente a deudas contraídas.
3.
Estimar flujos de
efectivo futuros: A partir del resultado del ejercicio, proyectar
ingresos futuros.
4.
Evaluar el
desempeño de la gestión societaria: Identificar si las decisiones
administrativas fueron acertadas.
5.
Medir los riesgos
financieros: Determinar el grado de exposición económica y las
pérdidas probables.
6.
Definir políticas
de dividendos: En función del resultado neto, decidir sobre la
distribución de utilidades.
Este tipo de análisis no es exclusivo de grandes empresas. Toda sociedad, sin importar su tamaño, debe tener claridad sobre su resultado económico, no sólo para cumplir con las exigencias legales, sino también para garantizar su sostenibilidad.
El Estado de Resultados puede presentarse bajo
dos formatos diferentes, según el enfoque elegido por la empresa contablemente:
En este formato, los gastos se agrupan según
su origen o tipo, sin importar
la función que cumplen dentro del proceso económico. Se listan, por ejemplo:
depreciaciones, compras de insumos, costos de transporte, remuneraciones del
personal, gastos de publicidad, entre otros. Este método se caracteriza por
presentar todos los gastos deducidos directamente del ingreso total por ventas.
No se incluyen subtotales para la utilidad
bruta o utilidad operativa, lo que puede dificultar un análisis más específico
del margen comercial.
Este enfoque, también conocido como método del
"costo de las ventas", clasifica los gastos según la función que
cumplen dentro del proceso económico, como producción, administración, ventas o
financiación. Aquí, los costos y gastos se agrupan en categorías tales como:
·
Costo de ventas
·
Gastos administrativos
·
Gastos de comercialización
·
Gastos financieros
Esta modalidad presenta subtotales clave, como:
·
Utilidad bruta
·
Resultado operativo
·
Resultado antes de impuestos
·
Resultado neto del ejercicio
Aunque este formato puede ser más útil para el
análisis de gestión, también exige juicios
subjetivos en la asignación de ciertos gastos, lo cual puede afectar
la objetividad del estado si no se realiza con criterios profesionales y
claros.
La Ley
General de Sociedades Comerciales (Ley 19.550) en Argentina establece,
en su artículo 64, las pautas para la confección del Estado de Resultados.
Conforme a esta norma, este estado contable debe:
·
Mostrar los
ingresos por ventas o servicios según el tipo de actividad.
·
Deducir el costo de las mercaderías, productos vendidos o servicios
prestados, para determinar el resultado
bruto.
·
Incluir todos los gastos del ejercicio: de administración,
comercialización, financieros, etc.
·
Exponer retribuciones
y sueldos del personal directivo y los empleados, honorarios
profesionales, impuestos, intereses, amortizaciones y previsiones.
·
Reflejar ganancias
y pérdidas extraordinarias y ajustes
de ejercicios anteriores.
·
Separar
claramente los resultados ordinarios de los extraordinarios.
·
No
compensar partidas entre sí, garantizando la transparencia en la
exposición.
Asimismo, la ley obliga a que si ciertos
rubros no se exponen de forma explícita por estar incorporados en activos (como
bienes de cambio o de uso), esta información deberá incluirse en la memoria que
los administradores presentan a los socios.
Desde una perspectiva jurídica, es importante
remarcar que la elaboración del Estado de Resultados no es una tarea meramente
técnica o contable: es también una
obligación legal para los administradores. La omisión de su confección
o la presentación incorrecta puede acarrear sanciones e incluso responsabilidad
personal.
Los artículos 59 y 274 de la Ley 19.550
establecen que los directores, gerentes o administradores tienen el deber de
obrar con lealtad y diligencia en la conducción de los asuntos sociales.
Incumplir con las obligaciones contables —como la confección del Estado de
Resultados— puede generar responsabilidad
civil y eventualmente penal si ello perjudica a los socios, acreedores
u organismos de control.
Por ello, es esencial que los administradores
aseguren la adecuada confección, revisión y presentación de los estados
contables, incluyendo el Estado de Resultados, conforme a los principios
contables generalmente aceptados y la normativa vigente.
El Estado de Resultados no debe leerse de
forma aislada. Es necesario analizarlo junto con:
·
El Balance
General, para conocer la situación patrimonial.
·
El Estado
de Evolución del Patrimonio Neto, que muestra cómo el resultado
impacta sobre el capital propio.
·
El Estado
de Flujo de Efectivo, que brinda una visión sobre la disponibilidad de
fondos y su origen.
En conjunto, estos documentos permiten tomar
decisiones más informadas y evitar una visión distorsionada del desempeño de la
empresa.
El Estado de Resultados es mucho más que una
obligación contable. Representa un
instrumento clave para la transparencia, la gestión eficiente y el control
legal de las sociedades comerciales. Su correcta confección y análisis
permite evaluar la rentabilidad, detectar desviaciones en la gestión,
identificar riesgos y establecer políticas adecuadas de distribución de
utilidades.
Desde el punto de vista legal, los
administradores deben tener presente que su deber no se agota con la firma de
balances: implica supervisar activamente la calidad, claridad y legalidad de
cada uno de los estados financieros que reflejan la vida económica de la
sociedad.
Por todo ello, como abogado, recomiendo
enfáticamente que tanto administradores como socios comprendan el valor y la
función del Estado de Resultados, lo exijan anualmente, y lo analicen con mirada
crítica y estratégica. Una sociedad que conoce sus números es una sociedad que
puede proyectarse con responsabilidad al éxito.
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comentario. Por consultas legales enviar un mail a dr.boianover@estudioboianover.com
el cual será respondido en 72 horas y gratis la primera vez, o mandar un
mensaje de whatsapp al 113 320 5482.
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