En el universo del financiamiento empresarial, los debentures son herramientas jurídicas y financieras fundamentales que muchas veces pasan desapercibidas por el público general. Como abogado especializado en derecho societario, considero importante dar a conocer esta figura legal que permite a las empresas obtener recursos sin necesidad de recurrir al crédito bancario o a la emisión de acciones.
En este
artículo vamos a explicar qué son los debentures, cómo están regulados en la
legislación argentina y cuáles son sus diferentes tipos, todo desde una mirada
clara, sencilla y práctica.
Los
debentures son títulos valores que representan una deuda contraída por una
sociedad por acciones. Su titular, o tenedor, se convierte en acreedor de la
empresa emisora y tiene derecho a recibir intereses periódicos y la devolución
del capital conforme a las condiciones pactadas en el momento de su emisión.
Según el
artículo 325 de la Ley General de Sociedades 19.550, los debentures son
instrumentos que otorgan a su tenedor la calidad de acreedor de la sociedad con
derecho a la percepción de intereses y cuotas de amortización pactadas.
En otras
palabras, los debentures funcionan como préstamos que los inversores le hacen a
una empresa a cambio de un rendimiento futuro.
El Código
de Comercio de 1862 no contemplaba la figura de los debentures. Recién en 1899
se incorporaron a través de los artículos 365 a 368, los cuales fueron
posteriormente derogados por la Ley 8875 de 1912. Esta norma estableció un
régimen legal más completo para los títulos de deuda que podían emitir las
sociedades anónimas.
Con la
sanción de la Ley 19.550 en 1972, se consolidó el marco legal actual de los
debentures, regulándolos en los artículos 325 a 360. A pesar de este sólido
respaldo normativo, los debentures no han tenido una amplia aceptación práctica
dentro del ámbito jurídico y empresarial argentino, en gran parte debido al
desconocimiento sobre su funcionamiento y potencial.
La
emisión de debentures es una decisión estratégica en la vida societaria. Estos
instrumentos permiten a las empresas captar fondos del mercado sin ceder parte
de su capital accionario. A su vez, para los inversores representan una forma
de inversión que puede combinar rentabilidad y seguridad, especialmente si los
debentures están garantizados.
Dada su
importancia, la emisión de debentures —al igual que su conversión en acciones—
requiere la aprobación de una asamblea extraordinaria de accionistas, conforme
lo establece la Ley 19.550.
Los
debentures pueden clasificarse según diferentes criterios, lo que permite
adaptarlos a las necesidades de financiamiento de las empresas y a los
intereses de los inversores. A continuación, se presentan las principales
clasificaciones:
La Ley
19.550, en su artículo 326, habilita expresamente la emisión de debentures en
moneda extranjera. Esto también está contemplado en la Ley 23.576 (modificada
por la Ley 23.962), que regula las obligaciones negociables en general.
En este
contexto, tanto la suscripción como el pago de intereses y amortización pueden
realizarse en moneda extranjera y desde el exterior, siempre conforme a las
condiciones de emisión.
Asimismo,
las empresas exportadoras pueden utilizar divisas obtenidas en sus operaciones
internacionales para constituir fondos en el país o en el exterior que
garanticen el pago de los servicios financieros de estos títulos.
Tanto el Banco
Central de la República Argentina (BCRA) como la Comisión Nacional de
Valores (CNV) tienen competencias de supervisión y control sobre los fondos
constituidos a tal fin.
Si
eventualmente el BCRA limitara el acceso al mercado de cambios, debe
implementar mecanismos que aseguren el cumplimiento de las obligaciones
derivadas de estos debentures colocados por oferta pública. Esta previsión
legal da confianza y respaldo a los inversores, especialmente a los
extranjeros.
Los
debentures ofrecen a las empresas una vía directa para captar capital sin
depender de bancos ni diluir el control societario mediante la emisión de
acciones. Además, al poder estructurarse con diferentes características
(garantías, tasas de interés, monedas, convertibilidad), se convierten en
instrumentos altamente adaptables.
Para los
inversores, representan una alternativa interesante frente a otras opciones
tradicionales como los plazos fijos o bonos del Estado, con el beneficio
adicional de estar vinculados a empresas privadas que pueden ofrecer mejores
rendimientos.
Los
debentures, a pesar de no ser ampliamente utilizados en Argentina, constituyen
una herramienta poderosa para el financiamiento de las sociedades anónimas o en
comandita por acciones. Su versatilidad y la posibilidad de diseñarlos a medida
los convierten en una opción valiosa tanto para empresas emisoras como para inversores.
Como
abogado especializado en el área, recomiendo a las empresas que exploren esta
alternativa con la asesoría adecuada, ya que una correcta estructuración legal
y financiera puede generar grandes beneficios a mediano y largo plazo.
Además,
si sos inversor y estás considerando colocar tu capital en debentures, te
aconsejo estudiar las condiciones de emisión, el nivel de riesgo de la empresa
emisora y las garantías ofrecidas. Una inversión informada siempre será una
inversión más segura.
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comentario. Por consultas legales enviar un mail a dr.boianover@estudioboianover.com
el cual será respondido en 72 horas y gratis la primera vez, o mandar un
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