Las sociedades anónimas (S.A.) son una de las formas jurídicas más comunes para la constitución de empresas en el mundo. Su carácter limitado de responsabilidad y la forma en que se estructuran las relaciones entre los accionistas y la sociedad las convierten en una opción atractiva para muchos emprendedores. En este artículo, explicaremos cómo se identifican estas sociedades, los requisitos para su constitución y algunas consideraciones importantes que todo interesado en este tipo de entidad debe conocer.
Una sociedad anónima es una entidad legal que permite a los accionistas
limitar su responsabilidad por las deudas y obligaciones de la empresa. Esto
significa que los socios no son responsables de manera solidaria e ilimitada,
lo que protege su patrimonio personal. Este tipo de empresa puede ser creada
por uno o más accionistas, quienes aportan capital a cambio de acciones que
representan su participación en la sociedad.
·
Responsabilidad Limitada: Los accionistas
solo responden por las deudas de la sociedad hasta el monto de su aporte.
·
Acciones: El capital de la empresa está
dividido en acciones que pueden ser compradas y vendidas.
·
Denominación Social: Las sociedades
anónimas deben tener una denominación social que indique su forma jurídica.
Uno de los aspectos clave de las sociedades anónimas es su
identificación mediante un nombre societario. La legislación vigente establece
que estas entidades deben ser denominadas bajo un régimen específico que las
distinga claramente de otros tipos sociales.
La denominación social es el nombre por el cual la
sociedad es conocida legalmente. Este debe incluir las palabras "sociedad
anónima" o las siglas "S.A." para que sea considerado válido. En
el caso de las sociedades anónimas unipersonales, debe incluir la expresión
"Sociedad Anónima Unipersonal" o "S.A.U."
Además, es importante
mencionar que:
·
Autorización de Nombres: Si la denominación
social incluye el nombre de personas individuales, se requiere la autorización
expresa de estas, la cual se presumirá de resultar ésta socia.
·
Requisitos Legales: La denominación
debe ser veraz, novedosa y apta distintivamente, y no puede contener términos
que induzcan a error en la clasificación u objeto de la sociedad, sean
contrarios a la ley, al orden público o a las buenas costumbres.
La formación de una sociedad anónima está regida por la Ley 19.550, que
establece varios requisitos fundamentales para su constitución.
1.
Instrumento Público: La ley requiere que
la constitución de una sociedad anónima se realice mediante un instrumento público. Esta forma legal otorga seguridad
jurídica tanto a los fundadores como a terceros interesados.
o La interpretación
generalizada considera que este instrumento público se refiere a una escritura pública.
2.
Documentación Necesaria: Para la inscripción
de la sociedad, se debe presentar el testimonio de la escritura pública que
instrumente su constitución ante el registro correspondiente.
Es importante destacar que, aunque la Ley 19.550 exige que la
constitución sea realizada mediante escritura pública, las modificaciones
estatutarias pueden ser otorgadas mediante instrumento privado, lo que facilita
los trámites para los socios siempre y cuando no existan disposiciones legales
en contra.
La jurisprudencia ha jugado un papel importante en la interpretación de
estas normas. Fallos de diferentes cámaras han establecido que las reformas y
modificaciones al estatuto de la sociedad pueden ser válidas si se presentan de
forma privada, lo que contribuye a simplificar el proceso administrativo y
fomenta una mayor agilidad en las decisiones de los accionistas.
Con las características y
la estructura de las sociedades anónimas en mente, es crucial que los posibles
accionistas y emprendedores comprendan plenamente todas las implicaciones de
optar por este tipo de entidad legal. A continuación, se abordan algunas
consideraciones finales que pueden ser de utilidad.
1.
Responsabilidad
Limitada: Como se mencionó anteriormente, los accionistas tienen su
responsabilidad limitada al monto de su aporte. Esto significa que su
patrimonio personal está protegido en caso de que la sociedad enfrente deudas o
problemas financieros.
2.
Acceso a Capital: Las S.A. suelen tener mayor facilidad para captar recursos a
través de la emisión de acciones. Esto es especialmente ventajoso para empresas
que buscan crecimiento a gran escala.
3.
Perpetuidad: Este tipo de sociedad puede continuar operando independientemente de la vida de sus accionistas. Es decir, la salida o fallecimiento de un accionista no afecta la existencia de la empresa, lo que proporciona una mayor estabilidad en el tiempo.
4.
Transparencia: Al estar reguladas por la legislación mercantil, las sociedades anónimas deben seguir ciertos estándares de informes financieros y transparencia, lo que puede generar confianza en inversores y clientes.
Si decides avanzar con la creación de una sociedad anónima, es fundamental seguir
ciertos pasos:
1.
Consulta Profesional: Antes de iniciar el proceso, es recomendable consultar a un abogado especializado en derecho corporativo para asegurarte de que comprendes todas las implicaciones legales y fiscales.
2.
Definición del Capital y Estructura: Determina el capital social y la estructura jerárquica de la nueva empresa. Decide cuántas acciones se emitirán y su valor.
3.
Elaboración de Estatutos: Redacta los estatutos sociales, que deben incluir aspectos como el objeto social, el capital social, los derechos y obligaciones de los accionistas y las normas para la convocatoria y celebración de asambleas.
4.
Formalización del Acto Constitutivo: Realiza la escritura pública de constitución en la que se incluyan los estatutos y se firme por los accionistas fundadores.
5.
Registro y Obtención de CUIT: Presenta la escritura formalizada en el registro público de comercio y obtén el CUIT, que es esencial para todas las actividades fiscales de la sociedad.
6.
Inicio de Actividades: Una vez completados los trámites, ya puedes comenzar las operaciones de tu sociedad anónima.
El proceso de identificación y constitución de una sociedad anónima no debe ser tomado a la ligera. A medida que crece el interés por la creación de empresas, es fundamental entender las normativas, requisitos y responsabilidades asociados con este tipo de estructura organizativa. La denominación y la constitución, junto con el cumplimiento de las normativas legales, son esenciales para asegurar el éxito y la sostenibilidad de la empresa a largo plazo.
Finalmente, contar con un asesoramiento legal adecuado es clave para navegar este proceso y evitar complicaciones futuras. A medida que el entorno empresarial se vuelve más complejo, la capacidad de adaptarse y comprender la normativa puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un emprendimiento. Las sociedades anónimas ofrecen una gran flexibilidad y oportunidades, pero es responsabilidad de los emprendedores utilizar este marco legal de manera efectiva y cumplir con todas sus obligaciones.
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