En el mundo empresarial, la toma de decisiones en las asambleas de accionistas es un pilar fundamental para el buen funcionamiento de las sociedades anónimas. Un aspecto clave de este proceso es el régimen de mayorías, que establece cómo se deben pronunciar los accionistas acerca de diversas cuestiones que afectan a la compañía. En este artículo, exploraremos de manera detallada el régimen de mayorías para la toma de decisiones asamblearias, destacando su importancia y los procedimientos que lo rigen.
La mayoría, en el contexto de las asambleas, se refiere al número de
votos que deben ser favorables para que una decisión sea aprobada. Este número,
determinado por la ley o el estatuto de la empresa, otorga carácter vinculante
a las resoluciones adoptadas, reflejando así la voluntad social de la sociedad
anónima.
Una vez alcanzado el
umbral mínimo de votos requerido, la decisión se considera como la
representación legítima de la voluntad de la sociedad, convirtiéndose así en la
voluntad social. Es fundamental entender que existen diferencias en los
requisitos de mayorías dependiendo de la naturaleza y trascendencia de los
asuntos tratados en asambleas ordinarias y extraordinarias.
Las sociedades anónimas deben atender a diferentes tipos de mayorías
según el tipo de asamblea celebrada:
En el caso de las asambleas ordinarias, el régimen de votación exige una
mayoría absoluta de los votos presentes, es decir, más
de la mitad de los votos emitidos. Esto significa que, al menos, el 50% más uno
de los votos presentes debe ser favorable para que una decisión sea válida. La
Ley General de Sociedades, en su Artículo 243, establece esta regla,
permitiendo a los estatutos de las sociedades exigir un número mayor de votos
si así lo consideran, pero nunca menor.
Las asambleas extraordinarias abordan temas de mayor impacto y pueden
requerir un régimen de mayorías más estricto. La ley estipula que, para adoptar
decisiones en estos encuentros, también es necesaria una mayoría de votos
presentes, salvo que los estatutos establezcan un número más elevado.
Existen, sin embargo, situaciones específicas que, debido a su
trascendencia, requieren de mayorías agravadas.
Por ejemplo, cuando se deliberan temas como la transformación o la disolución
anticipada de la sociedad, es necesario contar con el voto favorable de una
mayoría de votos, donde todas las acciones tendrán derecho a un solo voto,
incluso las que en condiciones normales no tuvieran derecho a voto.
Los derechos fundamentales de los accionistas pueden verse afectados en
situaciones de cambios cruciales dentro de la sociedad. Este reconocimiento
lleva a que la ley exija un nivel más alto de consenso en decisiones como la
transformación del objeto social, el cambio de domicilio al extranjero o la
reintegración del capital social. Estas situaciones requieren una mayoría
agravada para garantizar que los derechos de los accionistas sean debidamente
protegidos.
La celebración de una asamblea de accionistas sigue un procedimiento
estricto que debe ser cumplido para que las decisiones sean válidas:
Antes de la asamblea, es fundamental comunicar a todos los accionistas
la fecha, hora y lugar del encuentro, así como el orden del día que se
discutirá. Esta preparación involucra publicaciones mediante edictos.
Al iniciar la asamblea, se procede al registro de asistencia de los
accionistas. Este paso es crítico, ya que el número de votos que se pueden
emitir dependerá de los accionistas que estén efectivamente presentes.
Todos los accionistas deben tener la oportunidad de participar en el
debate de las decisiones a tratar. Es esencial fomentar un ambiente en el que
todos los miembros puedan expresar sus opiniones y preocupaciones.
Una vez finalizada la discusión, se procede a la votación. Dependiendo
del tema y de las mayorías requeridas, se determinará si la decisión se aprueba
o se rechaza. Aquí es donde se calcula el número de votos a favor, considerando
la base de cálculo establecida.
Finalmente, si se alcanzan las mayorías necesarias, la decisión se
considera adoptada y se convierte en parte de la voluntad social. Es crucial
que todos los procedimientos se documenten adecuadamente para asegurar la
transparencia y la legalidad del proceso.
Para que se pueda formar la voluntad social en cada decisión durante la
asamblea, se deben seguir ciertos pasos meticulosos en el cálculo de los votos.
Este régimen de cómputo es esencial para asegurar que las decisiones reflejen
verdaderamente la voluntad de los accionistas. A continuación, se detallan los
pasos necesarios para llevar a cabo este cómputo:
La base de cálculo se configura sumando todas las acciones con derecho a voto presentes en la asamblea. Se deben considerar varios factores en esta etapa:
Descontar Acciones Inhabilitadas: Se restan de la suma total aquellas acciones cuyos titulares se encuentran inhabilitados para votar en la decisión específica. Esto puede suceder por razones legales o estatutarias.
Incluir Acciones Sin Derecho a Voto: En ciertos casos en los cuales la ley permite la participación de acciones sin derecho a voto en la decisión a tratar, estas acciones también deben sumarse. Por ejemplo, las acciones preferidas pueden participar en decisiones relevantes conforme a lo establecido por la ley.
El resultado de esta suma determinará el total de votos computables, el cual representará el 100% del capital social en términos de derechos de voto.
Una vez que se han emitido los votos, es necesario verificar si se ha alcanzado el umbral requerido:
Mayoría Absoluta: Para decisiones generales, el total de votos afirmativos debe alcanzar la mitad más uno de los votos computables. Esto asegura que las decisiones son respaldadas por una mayoría clara de los accionistas presentes.
Mayoría Agravada: En el caso de que el estatuto exija una mayoría más alta que la absoluta, después de establecer la base de cálculo, se verifica que los votos afirmativos superen este umbral estricto.
Si las mayorías requeridas son obtenidas, las decisiones adoptadas durante la asamblea se consideran la voluntad legítima y oficial de la sociedad. Esfundamental que todos estos pasos se registren para futuras referencias y cumplir con la normativa vigente.
El régimen de mayorías en las asambleas no solo regula el proceso de toma de decisiones, sino que también protege los derechos de los accionistas y asegura el funcionamiento correcto de la sociedad. Algunas de las razones por las cuales este régimen es crucial incluyen:
Transparencia: Proporciona un marco claro dondetodos los accionistas pueden conocer cómo se toman las decisiones y qué se requiere para que estas sean válidas.
Protección de Derechos: La exigencia de mayorías especiales en decisiones de impacto significativo protege los intereses de los accionistas, especialmente en casos donde sus derechos fundamentales están en juego.
Estabilidad y Confianza: Un régimen de mayorías bien establecido genera confianza en el sistema, ya que los accionistas pueden sentirse seguros de que sus derechos y opiniones se tendrán en cuenta.
Eficiencia en la Toma de Decisiones: La definición clara de los requisitos de votación permite a las sociedades tomar decisiones eficaces y oportunas, lo cual es crucial en el entorno empresarial actual.
El régimen de mayorías para la toma de decisiones asamblearias en las sociedades anónimas es un componente esencial que regula cómo se expresa la voluntad de los accionistas. A través de un marco de mayorías absoluto y especial, las leyes aseguran que las decisiones se tomen de manera justa y representativa.
Como abogados, es nuestra responsabilidad asesorar a nuestros clientes sobre la importancia de comprender estas dinámicas y la manera en que pueden influir en sus decisiones empresariales. Desde la preparación de una asamblea hasta el cómputo de los votos, cada paso es fundamental para garantizar que las voces de todos los accionistas se escuchen y se tengan en cuenta, promoviendo un ambiente de transparencia y respeto dentro de la sociedad.
Si estás involucrado en la gestión o en la toma de decisiones de una sociedad anónima, es vital que te familiarices con estos procesos y que trabajes en la implementación de buenas prácticas en las asambleas. Esto no solo beneficiará a la sociedad en términos de cumplimiento legal, sino que también fomentará una cultura de participación activa y compromiso entre todos los accionistas.
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