En el mundo corporativo, la claridad y la legalidad en los procedimientos son fundamentales. Entre los elementos clave que todo accionista, empresario o abogado debe entender, se encuentran los títulos representativos de acciones. La Ley 19.550, que regula estas formalidades en Argentina, establece una serie de normas precisas que no solo protegen a los accionistas, sino que también aseguran la transparencia en las operaciones societarias.
Los títulos representativos de acciones son documentos que son una
manifestación física de las acciones en una sociedad. En caso de que las
acciones sean representadas a través de títulos, es esencial que cumplan con
ciertas formalidades establecidas por la Ley 19.550. Estas formalidades
incluyen información esencial tales como la identificación de la sociedad, el
capital social, y los derechos conferidos por las acciones representadas.
Según el Art. 211 de la Ley 19.550, las formalidades esenciales que
deben incluirse en cualquier título representativo de acción son:
6. Si se tratara de los certificados provisionales, los mismos deben
especificar en forma expresa las integraciones que se efectúen
La misma ley establece en su Art. 212 que la emisión de acciones
regulares debe ser numerada correlativamente. Esto facilita el seguimiento y la
identificación de cada acción. En caso de que una sociedad emita títulos que
representen múltiples acciones, también requieren una numeración correlativa.
Además, las acciones escriturales deben registrarse adecuadamente en cuentas,
siguiendo estas mismas normativas.
La validez de un título representativo depende de la correcta firma de
al menos un director y un síndico. Cuando la sociedad opta por prescindir del
síndico, solo se necesita la firma de un director, generalmente el presidente
del directorio. En algunos casos, la autoridad de contralor puede autorizar el
uso de una impresión que garantice la autenticidad del título, debiendo la
sociedad mantener un facsímil en su legajo.
A diferencia de los certificados provisorios, la Ley 19.550 permite la
emisión de cupones al portador, incluso si las acciones son nominativas.
Uno de los pilares en la gestión de acciones es el Libro de Registro de
Acciones, también conocido como Libro de Registro de Accionistas. Este libro se
utiliza para registrar y validar las acciones emitidas por la sociedad. Con la
obligatoriedad del régimen de nominatividad, la importancia de este registro ha
crecido. La inscripción en este libro es fundamental, ya que permite al nuevo
titular ejercer sus derechos como accionista. Sin esta inscripción, la
transferencia puede no ser oponible a la sociedad y terceros.
El Art. 213 de la Ley 19.550 especifica que las inscripciones deben
incluir:
·
Clases de acciones y sus correspondientes derechos u obligaciones.
·
Estado de integración y datos del suscriptor.
·
Identificación de las acciones emitidas, ya sean al portador o
nominativas.
·
Derechos reales que graven las acciones.
·
Conversión de títulos y cualquier otra mención que derive de la
situación jurídica de las acciones, incluyendo embargos y cesiones.
·
Cualquier otra
mención que derive de la situación jurídica de las acciones y sus
modificaciones –lo cual incluye también situaciones jurídicas que pudieran
afectar a su titular- incluyendo supuestos tales como:
- embargos
- inhibiciones
- anotación de Litis
- existencia de un sucesorio
- medidas de no innovar
- medidas innovativas, entre otras.
La ley también permite que los accionistas tengan acceso libre al Libro
de Registro de Acciones. Debe realizarse en la sede social y en presencia de un
miembro del órgano de administración o fiscalización o persona a quien ellos
autoricen. Esta transparencia es clave para fomentar la confianza en las
relaciones corporativas.
Es importante entender
que, aunque la inscripción en el Libro de Registro de Acciones es vital, no
constituye la calidad de accionista per se. La transferencia de acciones crea los
derechos del nuevo titular, pero es la inscripción la que permite la
oponibilidad de esos derechos frente a la sociedad y a terceros. Muchos han
sostenido que la inscripción tiene un carácter constitutivo. Sin embargo, en
nuestra opinión, esto es un error conceptual. La calidad de accionista se
adquiere mediante la transferencia en sí misma, a través del contrato de cesión
o el endoso regular. La inscripción, pues, tiene un carácter meramente
declarativo.
Conforme a las normas establecidas por la Inspección General de Justicia (IGJ) mediante
la resolución general IGJ 7/2015, las sociedades pueden emplear sistemas no manuales para llevar el libro de registro de acciones, siempre que cuenten con la autorización del órgano de contralor. Esto permite la modernización y eficiencia en la administración de los libros societarios, facilitando el registro y la consulta de la información.
Como abogado, es crucial entender la importancia de las formalidades en la emisión
de títulos representativos de acciones. No solo protegen los intereses de los accionistas, sino que también otorgan seguridad jurídica y transparencia al proceso corporativo. Ignorar estas regulaciones puede llevar a conflictos futuros y dificultades en la gestión de las relaciones societarias.
Al respetar estas normativas, las empresas no solo cumplen con la ley, sino que también
fomentan un ambiente de confianza y transparencia, sumamente necesario en el ámbito de los negocios. Es recomendable que los directores, accionistas y administradores tengan una asesoría legal adecuada, para garantizar que los procedimientos se sigan meticulosamente y se mitiguen posibles riesgos legales.
La emisión de títulos representativos de acciones es un aspecto fundamental de la
estructura de las sociedades por acciones que merece nuestra atención. Es esencial que no solo las empresas, sino todos los involucrados en el ámbito de negocios, comprendan las implicaciones legales y administrativas de los títulos de acciones y los libros de registro.
El cumplimiento con las formales estipuladas en la Ley 19.550 no solo es una obligación legal,
sino que también es un paso hacia la construcción de relaciones empresariales más transparentes y correctamente fundamentadas. Teniendo en cuenta su relevancia, se invita a todos los involucrados a informarse y asegurarse de que están al tanto de sus derechos y obligaciones en el marco de la legislación vigente.
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